Un karma llamado tomate.

El tomate es uno de los cultivos que más dolores de cabeza genera entre los sembradores. No obstante, si hay algo peor que intentar sembrarlo sin éxito, es comprarlo en el supermercado de una fuente convencional, pues las trazas de agroquímicos que perduran en este cultivo, implican un grave riesgo para la salud humana y planetaria.

Acá van algunas recomendaciones para sembrar tomate.

1. Al tomate le gusta el calor. Por eso, le va mejor en tierra caliente. Un truco para subirle la temperatura al lugar es sembrar junto a una pared (en el caso de la agricultura urbana) pues ésta absorberá la energía del sol y la irradiará en forma de calor a la planta.

2. Hay que motivar (a como de lugar) el desarrollo abundante de raíces. El tomate es altamente sensible al ataque del hongo #fusarium pero para que la planta esté más sana se requieren prácticas culturales como el #aporque y el abonado constante en el tallo para que genere un buen enraizamento.

3. Elegir variedades resistentes. El tomate chonto es nuestro favorito, sí, pero ¿y si experimentamos con otras variedades? Algunos agricultores por ejemplo, hacen #injertos de tomate perla con tomate chonto y así lo hacen más resistentes al ataque de plagas y enfermedades.

4. Pal karma del tomate, el mantra del «suelo sano». Producir tomate orgánico y saludable sin agroquimicos es posible en un suelo sano. Allí es de vital importancia que la triada materia orgánica, minerales y MICROORGANISMOS sea abundante. Además en un suelo sano se desarrollan y proliferan hongos como el #trichoderma que es el hongo antagónico que controla gran parte de los hongos «patógenos» que atacan el tomate. A esto le llamamos control biológico de plagas.

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